jueves, 7 de agosto de 2014

Comienzan las restricciones fronterizas en Nogales

Durante los años anteriores a la revolución no había ningún impedimento para el cruce internacional de mexicanos por la frontera de Nogales. Es más, al inicio de esta población, ni siquiera había calle Internacional del lado estadounidense de la frontera, y las casas construidas “al otro lado” llegaban hasta la frontera misma. Se decía, como broma, que mientras la casa estaba del lado estadounidense, la pintura que cubría las paredes se encontraba ya en México. Todo esto cambió cuando se ordenó la demolición de las construcciones aledañas a la frontera para dejar una franja de 60 pies como Calle Internacional del lado estadounidense.

Pasaron los años, y como consecuencia de la Guerra Europea en la que Estados unidos no se había involucrado antes de 1917, y del desarrollo de la revolución en México, la nación vecina inició alrededor de esos años una serie de medidas que tuvieron varias metas y objetivos. En primer lugar, éstas fueron para lograr un mayor control sobre sus fronteras, además se buscaba influenciar el desarrollo de la revolución mexicana, y finalmente se intentaba conservar la situación de que México, que ya para entonces se había convertido en uno de los principales exportadores de petróleo del mundo, no cobrara impuestos por su petróleo

Además, en el terreno de los hechos, podríamos fechar el inicio de esta mayor injerencia estadounidense sobre México y en nuestra frontera común, en el reconocimiento que le hiciera el entonces presidente estadounidense, Woodrow Wilson, a la facción carrancista y desconocimiento a la villista, el 19 de octubre de 1915. En todo ésto Nogales y la frontera entre ambas naciones jugaría un papel fundamental como se verá en seguida.

El día 12 de ese octubre, Pancho Villa llegaba a Nogales Sonora al mando de unos 2 mil hombres de tropa, mientras que el grueso de sus fuerzas se quedaban cerca de Naco. Lo curioso es que ese mismo día, el Gral. Alvaro Obregón también visitara a Nogales, pero Arizona, aunque ninguno habló con su contrincante.

Obregón declararía después que vino a negociar la rendición de las tropas yaquis del Gral. Urbalejo, aunque los hechos que sobrevinieron poco después hacen alimentar la duda. Villa permanecería en Nogales unos días, y el 16 salía al Sur del Estado, en donde fue rechazado el 19 cuando intentó tomar Hermosillo, y en seguida se dirigió al Noreste de la entidad para intentar tomar Agua Prieta. Lo que no sabía era que Estados había permitido que tropas mexicanas reforzaran a esa población, viajando por tren a través de territorio estadounidense, y sin saber ésto, Villa atacó a esa población aunque fue derrotado.

En represalia por lo que consideró una traición, Villa atacó a la población estadounidense de Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo de 1916. El pueblo fue quemado y 17 estadounidenses muertos. Esto llevó, a su vez, a que el presidente Wilson ordenara la llamada Expedición Punitiva, en la que el General John Pershing  al mando de un cuerpo militar de alrededor de 10 mil soldados estadounidenses entró a México por Chihuahua en búsqueda de Villa, aunque sin lograr capturarlo. (en la fotografía de arriba, de la que erróneamente se ha dicho que fue tomada en Nogales, aunque la realidad es que el escenario fue El Paso, Texas y antes de los hechos narrados aquí, cuando aún no se daba el distanciamiento entre las facciones revolucionarias, aparecen de Izq. a Der. Alvaro Obregón, Francisco Villa y el General estadounidense John Pershing)

Mientras sucedía todo ésto en Chihuahua, en Sonora la frontera estadounidense de Nogales fue reforzada con varias compañías de ametralladoras, otras tantas de cuerpos de señales, con casi un regimiento de artillería, otro de caballería y seis regimientos de infantería; la oficina del Cónsul estadounidense en Nogales, Sonora, fue cambiada a Nogales, Arizona, y se les ordenó a los dueños de armas que las registrasen, y algunas les fueron confiscadas. Pero eso no fue todo, el gobierno estadounidense impuso un embargo a todos los alimentos exportados a México, mientras que Nogales, Sonora, que dependía casi totalmente de la oferta de alimentos de Nogales, Arizona, sufrió enormemente.

En respuesta a estas medidas del gobierno federal estadounidense, y previniendo una invasión militar a Sonora, el gobierno del Estado ordenó que se realizara un inventario de todos los alimentos que había, y así llegó el verano. Pasaron mayo y junio mientras los nogalenses veían cómo pasaba el tiempo y la situación internacional empeoraba. En junio se ordenó cortar las líneas de comunicación entre Nogales, Agua Prieta y Naco y los funcionarios se concentraron en Hermosillo. Días después, estos días hace casi cien años, toda la población de Nogales, Sonora fue evacuada y quedó sólo un cuerpo de voluntarios al mando del Comandante de Policía, Rubén Rivera, para cuidar el poblado, y lo mismo se hizo en Agua Prieta y Naco, mientras que la mina de Cananea paraba totalmente. No sería sino hasta mediados de julio que se alejó el peligro de invasión y regresó la población a esta frontera, aunque para entonces Villa, que continuamente se escondía de Pershing, había reunido nuevamente a unos  10 mil soldados y controlaba gran parte de Chihuahua.

La Expedición Punitiva terminaría formalmente el 7 de febrero de 1917 sin haber cumplido su meta de apoderarse de Villa, aunque ésta le sirvió al ejército estadounidense de campo de entrenamiento para la Primera Guerra Mundial, en la que Estados Unidos entraría dos meses después, cuando las fuerzas estadounidenses fueron dirigidas por el mismo Gral. John Pershing.

Para entonces, el General Alvaro Obregón había renunciado a la Secretaría de Guerra, y en septiembre siguiente inició un recorrido por la unión americana, se entrevistó con el presidente Wilson, y al regresar a México estableció su residencia precisamente aquí, en Nogales, a unos pasos de la frontera. De esta manera, Nogales se preparaba para la realidad posbélica.

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